Ezequiel Benítez

 

Ezequiel Benítez, es un cantaor de nuestro tiempo. Destaca, por su excelente sensibilidad, ante lo que ocurre cotidianamente. No vive ajeno a lo realmente importante de la vida: la salud y el amor; convertidos ambos sentires, en nostalgia e ilusión. Además, aplica al cante su inteligencia, entiéndase ésta ,como la conversión de lo intangible, lo que otros hicieron de manera descomunal ,para traerlo a la realidad, a lo palpable, a través de un discurso fresco y actualizado.

El cantaor jerezano ,sigue cosechando éxito tras éxito, en este 2021 cumbre en su vida artística y personal. Si nos centramos en la primera de esas facetas, que es la que importa al aficionado, Ezequiel ha conseguido coronarse en festivales de tanta importancia como el de Fondón (Almería), compartiendo cartel con los mismísimos José Mercé y Tomatito, o en el de Herrera (Sevilla) con artistas como Duquende, Pedro ‘El Granaíno’ o María Terremoto. Tomares, Madrid (suma flamenca) (Casapatas) ,Chiclana, San José del Valle, Valencia, Puente Genil, Barcelona, Lebrija o Jerez han sido otros lugares por los que Ezequiel, ha pasado con incuestionable triunfo.

Si por algo destaca el cantaor, es por su aparente facilidad de conexión con el público. Gracias a unas maneras únicas de ejecución, cuyo objetivo se centra, sin duda, en provocar la emoción. Desde una personalidad aberrante y sin olvidar lo que otros ya hicieron. Ezequiel, muestra constante evolución en su garganta que deja paso al corazón, al sentimiento y al amor. La delicadeza con la que interpreta cada estilo que elige en sus recitales, deja al espectador profundamente enganchado, evitando que éstos miren el reloj o puedan distraerse. El ritmo, que se llama.

Aporta frescura y viveza, viento nuevo y gustoso. Acaba su aparición, dejando siempre una puerta abierta a un nuevo encuentro.

Pero lo de Ezequiel, es algo muy particular. Conecta de forma inmediata y eso es muy difícil. Si el público está frío, él lo calienta. Su sonrisa da confianza, su mirada afirma seguridad, y su ejecución es brillante. Hace un recorrido por los tientos, las alegrías de Cádiz o los fandangos, pasa con garganta de oro por la soleá, sin olvidarse de las bulerías de Jerez o de la que popularizó Antonio ‘El Chaqueta’ bajo el título María Dolores.

Está claro que el hijo del admirado Alfredo Benítez sigue creciendo en su trayectoria impoluta sin hacer demasiado ruido pero con suficientes bases para convertirse en la primera figura que merece ser.

Con la publicación de la tercera entrega de Quimeras del Tiempo, titulado Ilus3 –tras Mi Cante y Recuer2), concluyendo así esta trilogía sobresaliente en la que ha resucitado del olvido a nombres tan entrañables como el de ‘La Bolola’, ‘El Chozas’, María Bala, La Perla, La Paquera, Manolito el de Maria y ha dado aliento en la actualidad a maestros como Don Antonio Chacón, Manuel Torres, Cayetano Muriel,Aurelio Sellés o Pepe Pinto.

Festival Fosforito